Packaging infantil: cómo diseñar empaques para niños que también convenzan a los padres

Imagina esta escena: un niño camina por el supermercado y, de pronto, ve un empaque lleno de color. Reconoce un personaje, identifica una ilustración que le resulta divertida y señala el producto con entusiasmo:

“¡Quiero ese!”

 

Pero antes de que llegue al carrito de compras, aparece una segunda mirada: la del padre o adulto que lo acompaña. Esa persona probablemente está pensando en el precio, los ingredientes, la información nutricional, la practicidad, la calidad y, sobre todo, en si realmente considera que el producto es una buena opción para su hijo. Entonces aparece una pregunta fundamental para cualquier marca de alimentos dirigida al público infantil:

 

¿Para quién diseñamos el packaging: para el niño o para el padre?

 

La respuesta es: para ambos.

Y ahí está uno de los mayores retos del packaging infantil:

Conseguir que un mismo empaque despierte el deseo del niño y, al mismo tiempo, genere confianza en el adulto que toma la decisión de compra.

¿Qué es el packaging infantil y por qué es diferente?

El packaging infantil es mucho más que un diseño colorido o un empaque con personajes.

 

En una categoría dirigida a niños, el diseño de packaging debe responder a una dinámica de compra particular: quien consume el producto puede no ser la misma persona que decide comprarlo. Un niño puede consumir un cereal, yogurt, galleta o chocolate, pero generalmente es un adulto quien evalúa el producto y finalmente decide colocarlo en el carrito.

 

Esto convierte al packaging para niños en una herramienta de comunicación con dos audiencias diferentes. El niño busca una conexión emocional. El adulto busca una razón para confiar. El reto del diseño está en conseguir que ambas conversaciones sucedan dentro de un mismo empaque.

El niño consume, pero muchas veces el adulto decide

En las categorías de alimentos infantiles existe una diferencia importante entre consumidor y decisor de compra. El niño puede influir en la elección a través de sus preferencias, pedidos y reconocimiento de personajes o productos.

El adulto, en cambio, suele evaluar aspectos más racionales antes de realizar la compra. Puede preguntarse:

  • ¿Qué contiene?
  • ¿Cuál es su valor nutricional?
  • ¿Qué beneficios ofrece?
  • ¿Es adecuado para mi hijo?
  • ¿Cuál es el precio?
  • ¿La marca me genera confianza?
  • ¿Es práctico para llevar al colegio?
  • ¿Qué diferencia tiene frente a otras opciones?

Por eso, un buen packaging de alimentos no debería diseñarse únicamente para llamar la atención de los niños. Debe funcionar como un puente entre deseo y decisión de compra.

Packaging infantil: diseñar para dos públicos

El packaging infantil representa uno de los ejercicios más interesantes dentro del diseño de packaging para alimentosporque obliga a las marcas a entender algo fundamental: no siempre diseñamos para quien consume.

 

Diseñamos para un sistema de decisiones. El niño puede generar el deseo. El padre puede evaluar. El packaging tiene que acompañar ambos momentos. Cuando una marca consigue hacerlo correctamente, el empaque deja de ser simplemente el elemento que contiene un producto y se convierte en una herramienta estratégica capaz de:

 

atraer + comunicar + diferenciar + generar confianza + impulsar la compra.

 

Por eso, quizás la pregunta no debería ser: “¿Este packaging le gusta a los niños?” Sino: “¿Este packaging consigue que el niño lo quiera y que el padre quiera comprarlo?”

 

Ahí es donde empieza el verdadero trabajo de diseño.

Casos de éxito de packaging infantil

Kinder es un caso interesante porque su identidad visual ha conseguido construir un fuerte reconocimiento alrededor del mundo.

 

La propia marca señala que el niño sonriente presente en el empaque de Kinder Chocolate se ha mantenido como un elemento icónico de su identidad. También destaca el uso de porciones individuales como parte de su propuesta para los niños y como un elemento que transmite tranquilidad a los padres.

 

Aquí encontramos una combinación interesante:

Emoción para el niño + practicidad para el adulto.

El empaque comunica una experiencia asociada a la infancia, mientras que el formato y la información del producto ayudan a responder a necesidades del comprador.

En Foodis diseñamos marcas que quieren llegar a la mesa

En Foodis, entendemos que construir una marca de alimentos va mucho más allá de diseñar un empaque bonito.

Trabajamos desde la estrategia, el branding y el diseño de packaging para alimentos para crear marcas capaces de conectar con sus consumidores, diferenciarse en el punto de venta y convertirse en opciones relevantes dentro de su categoría.

Porque detrás de cada empaque hay una pregunta que debemos responder:

¿Por qué alguien debería elegir tu producto y no el de al lado?

Si estás desarrollando una nueva marca de alimentos, quieres renovar tu packaging o necesitas encontrar una nueva forma de conectar con tus consumidores, hablemos.

Imágenes referenciales. Algunas fotografías utilizadas en este artículo pertenecen a terceros y se muestran únicamente con fines ilustrativos.

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Entendemos y definimos cuál es tu objetivo como marca, conocemos tu origen para saber de dónde vienes y dirigimos hacia dónde quieres ir, planteándonos metas factibles y perdurables.

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